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Trapecista
Angel de oscuras alas
Soñando siempre con un pasado ya ido, recuerdos que se hacen espinas, rasgan la piel, penetran profundamente en mi corazón, la sangre sale a gotas, provocando un dolor por lo que ame, el tiempo de llorar ha llegado, me he dado cuenta del gran fracaso que ha significado mi triste vida, he caído y se que esta vez no he de levantarme, sigo cayendo hasta que me encuentro en el mas profundo abismo lleno de soledad y sombras, veo la vida de frente, a los ojos el destino, ya no siento miedo, no tengo nada que he de perder, pués lo que pude haber perdido hace mucho lo perdí. Como una fiera el destino me hiere, el dolor se acrecenta, duele vivir, que mas puedo hacer, Sosteniendo mi último aliento, a salvo en mi interior,¿son todos mis pensamientos sobre tí? Dulce luz extaciante, muere aquí esta noche. Extrañaré el invierno un mundo de cosas frágiles, buscame en el bosque blanco, escondíendome en un árbol vacío, se que me escuchas lo siento en tus lágrimas. Antes de que vengas por mí, angel d...
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Buesa nace el 2 de septiembre de 1910 en Cruces, cerca de Cienfuegos, Cuba. A los 7 años empieza a escribir sus primeros versos. En su adolescencia se muda a Cienfuegos a continuar sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas. La gente, los cañaverales, y todo el medio de Cienfuegos, ejerce un embrujo en el alma del poeta, que empieza a plasmar en sus versos la magia del paisaje que lo rodea. Aún joven, se traslada a La Habana, donde se incorpora a los grupos literarios existentes en aquel entonces y comienza a publicar sus versos a los 22 años (1932) con un inmenso éxito.
ResponderEliminarTras una primera etapa muy productiva, Buesa se ve obligado a abandonar Cuba para empezar una penosa peregrinación por España, Islas Canarias, El Salvador y finalmente Santo Domingo. Los últimos años de su vida los vivió en el exilio, y se dedicó a la enseñanza, ejerciendo como catedrático de literatura en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña en la República Dominicana, donde murió el 14 de agosto de 1982. En el poema que dedica a su madre, Buesa refleja claramente el sufrimiento causado por haber tenido que abandonar su tierra natal.