Bajo un cielo oscuro

Quiero que me perdones, al igual que yo te he perdonado, es tan corta la vida que parece más un sueño que una realidad, sé que te
fallé, no me excuso, pero algo muy grande está a punto de suceder, es necesario que te diga estás palabras, cuando ya no esté, cuida mucho a nuestro hijo, tú hijo, el que jamás olvidaré, él se convertirá en ese dolor callado que todos nos llevamos muy profundo en el alma.


También he de perdonar a quien no me quiso, hoy quiero terminar la noche con la certeza de haber alcanzado la meta, así lo pensaré, pues creo que ya no volveremos a vernos, cada quien seguirá su camino por distintas sendas, unos en esté valle de lágrimas otros lejos de esto que conocimos y llamamos vida. 

Estoy muy cansado, todo en mi vida se derrumbo, sólo me queda un mar de recuerdos, tristes y dolorosos. Que Dios los guie por sendas de felicidad, esas ya se las pagué a punta de sufrimiento, así que son de ustedes. 

Adiós y que sean muy dichosos, que mi desgracia sea la piedra donde se construya ese mágico mundo, el de la felicidad. Discúlpame si te ofendí, no sabía cuán grande es el odio que me tienen, es por lo mismo que hoy desaparezco para siempre, por todo el tiempo que nos quede y la eternidad que nos sigue después de haber partido. 

Adiós y buena suerte, siempre soñé con un hogar, hoy me doy cuenta que jamás lo tendré, ya nada importa, esa es la verdad. La soledad eterna, un duro castigo para quien tuvo corazón.




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